• Cuestiones

    Metamorfosis

    Suelo estar transformándome. Algo así como la oruga cuando se transforma en mariposa, deja su capullo y se echa a volar. Pero más profundo aún que eso, de un modo interminable, ya que siempre puedo estar transformándome. Cada paso que doy, cada relación que tengo, cada experiencia vivida a lo largo de los años, han sido las manos de la vida tallándome a la medida de mi ser. O quizás fueron mis propias manos las que eligieron tomar el cincel, buscando saber quién soy en realidad, buscando conocerme más allá de la imagen que me devolvía el espejo todos los días. Y esta metamorfosis no es más que ir desprendiéndome de mis capas, bajar peldaño a peldaño hacia mi ser más hondo y hallarme cara a cara conmigo misma. ¿Descubrirme, tal vez? Puede ser. Probablemente venimos al mundo a descubrirnos a nosotros mismos, a bucear en ese mar que es la vida explorando entre los fracasos y los éxitos, entre las posibilidades y los imposibles, para darnos cuenta hasta dónde somos capaces de llegar, pero más que todo… quiénes creemos que somos y quiénes somos en realidad.

  • Cuestiones

    Un poco de Pascua en tu vida

    Suele pasarnos que en el trajín diario de nuestras ajetreadas vidas se nos pasa por alto el significado de algunas celebraciones que realizamos a modo de costumbre y sólo porque ha llegado el día de celebrarlas. Entonces, por ejemplo, llega la Pascua y como obedientes cristianos nos apegamos a la tradición de comer hasta el hartazgo huevos de chocolate y dar las gracias a un Cristo que murió en la cruz por nuestros pecados. Pero, ¿hasta qué punto comprendemos el verdadero significado de la Pascua? Y se me ocurre algo más… ¿existe sólo un significado posible para esta ocasión tan especial? Pues yo creo que no, que son posibles tantos significados como interpretaciones puedan darle tantas almas inquietas. Y creo que sí, que tenemos la costumbre de quedarnos en la superficialidad de una historia tan rica en alimento para el alma. Si hacemos de cuenta que la Pascua es un océano cuyo majestuoso paisaje admiramos desde la orilla, lo que vengo a proponerte es que nos echemos a bucear un poco en sus profundidades, por hoy sólo en esta península. Quizás podamos descubrir cómo traer un poco de Pascua a tu vida, y que de este modo adquiera un nuevo significado este día para el resto de tus días.

  • Cuentos Cortos

    Un barco sin capitán

    «Señora, debe asumir su puesto en el timón». La voz de ese hombre me llega como un eco lejano, pero es suficiente para comenzar a abrir los ojos. Me había quedado dormida poco después de ver unos nubarrones en el horizonte. Para evitar el pánico de pensarme en medio de una tormenta en altamar, tomar una siesta me había parecido una buena opción. Pero ahora que aquel tripulante había osado despertarme, y mientras me tomo unos segundos para enterarme de que ya no sigo soñando, puedo darme cuenta que las nubes negras cubren por completo el cielo bajo el cual navegamos y el viento sopla amenazante. Sinceramente, no tengo idea de cómo ni por qué estoy a bordo de este barco. Sólo recuerdo vagamente haber caminado por un muelle, haber charlado con un par de personas y bueno… una cosa lleva a la otra, y aquí me encuentro: embarcada quién sabe hacia dónde. Y no sólo embarcada, flotando además sin rumbo en medio de una tempestad pronta a desatarse. ¿Qué me había dicho el hombre que me despertó? Ah… sí, algo sobre mi puesto en el timón… (¿El timón?).

  • Cuentos Cortos,  Cuestiones

    Mujer Libre

    «Cuando una mujer toma la decisión de abandonar el sufrimiento, la mentira y la sumisión, cuando una mujer dice desde el fondo de su corazón «basta, hasta aquí he llegado», ni mil ejércitos de ego ni todas las trampas de la ilusión podrán detenerla en la búsqueda de su propia verdad.»

    «Mujeres que corren con los lobos» – Clarissa Pinkola Estés

    Iba la Mujer recorriendo plácidamente los senderos del Bosque de la Creación, libre de ropas y de pensamientos, observando una y otra maravilla de esa obra maestra llamada «mundo». A su paso se detenía alguna que otra vez para sentir la textura de las hojas verdes de las plantas más exóticas, o para ofrecer su mano a las mariposas que buscaban posarse un instante. Su soledad no era absoluta: le pisaba los pasos el Universo, cual nube hecha de pequeñas luciérnagas que acompañaban su andar. El Universo la observaba mientras avanzaba junto a ella, a su ritmo, en perfecta sincronicidad. La Mujer no estaba en el Bosque de la Creación por pura casualidad… había aparecido allí para elegir sus cualidades, aquellas que la nutrirían como ser y que definirían su modo particular de transitar por la vida. La Mujer se crearía a sí misma, y el Universo no podía estar ajeno a uno de los actos creativos más trascendentes y maravillosos de todos los tiempos.

    La Mujer y el Universo llegaron a un claro en el Bosque, y se detuvieron como si hubieran arribado a destino. El Universo le señaló un magnífico salto de agua compuesto por cinco cascadas. Cada una de las cascadas representaba una virtud,

  • Cuestiones

    No son buenos tiempos para los soñadores

    No son buenos tiempos para los soñadores. Nosotros, los soñadores, solemos idealizar lo que tengamos delante y, aunque se siente muy bonito, eso no es bueno en el mundo que habitamos. Es muy probable que nos demos la cabeza contra la pared. Pero resulta que además somos cabezones, así que vamos a repetir este proceso una y varias veces más antes de asumir que la realidad no es tal como la deseábamos. Y más que el golpe contra la pared, duele lo aplastante de la desilusión. La cuestión es que este mundo que habitamos nos ofrece en cada esquina una pared para estrellarnos. Parece que tropezamos más de lo recomendable con espejismos, con arenas movedizas y con trampas para osos. Las avenidas están repletas de humanos que conducen sin saber adónde van, y que para nuestra fortuna coinciden por algún lapso en nuestra nave como copilotos. Los parques de diversiones llenan sus filas con personas que no saben reír, con las que perdemos un tiempo valioso intentando descifrarlas. Amos paseando orgullosos a sus esclavos, exhibiendo las cadenas que los hacen pertenecerse los unos a los otros, cadenas con las que más de una vez nos enredamos casi sin querer. Necios empecinados en convencer al mundo de que las rosas son azules, probando nuestra capacidad de asombro ante tanta estupidez. Payasos regalando risas y sonrisas pero que, incapaces de despertar la sensibilidad en su corazón, dan la espalda en un suspiro a los sentimientos. Y qué hablar de los monstruos disfrazados de civiles que merodean los barrios para encontrar almas a las que asustar, los vampiros que buscan cuellos puros para alimentar su oscuridad y los vendedores de mentiras que están al acecho de nuevas víctimas que estafar.

  • Cuestiones

    Mi cuerda floja

    A pocos les agrada caminar sobre una cuerda floja. Que tengas éxito depende de que sea justo la línea media de tu pie la que se pose en la línea de la cuerda, y por si esto fuera poco, que el resto de tu humanidad también se apoye en ella. Pero es tan fácil pisar en falso, que en cuestión de segundos estarías cayendo hacia uno u otro lado. Y sucede más a menudo de lo que piensas. El día a día está teñido de cuerdas flojas, que además resultan ser invisibles, y sólo te percatas de que pisaste en falso cuando te encuentras cayendo. «Oh, pisé mal», piensas… pero lo hecho, hecho está. Y ves alejarse la cuerda hacia arriba mientras esperas el golpe seco de tu aterrizaje. Es el riesgo inherente de intentar caminar en las alturas. La apuesta inevitable cuando te atreves a más, o cuando la ilusión ha nublado a la razón cual espejismo que promete calmar la sed. Nadie puede asegurarte que llegarás al otro lado de la cuerda, pero sin embargo te embarcas porque lo crees absolutamente posible. Y entonces ocurre un cortocircuito en tu equilibrio, y caes. Pero, una vez que has caído, una vez que te has equivocado al dar ese paso, una vez que te has zambullido dando tumbos por los aires… ¿vuelves a subir a la cuerda?

  • Cuestiones

    Lo que deseas

    El mundo se ha detenido en un suspiro, mientras decides de qué manera vas a hacerlo. Nadie sabe la razón, pero el mundo se ha tomado una pausa para esperarte. Estás allí, intentando reconciliarte con la voz dormida que se despereza, que comienza en un susurro sugerente. Y ese susurro, para tu sorpresa, combina con el ritmo de tus latidos en perfecta armonía. De pronto las piezas del rompecabezas empiezan a encajar y un frondoso camino se abre ante tus ojos, y sabes que es por allí. Además, sabes que quieres ir por allí. Un indiscutible impulso les ordena a tus pies caminar hacia el sendero, aunque por el momento te obligas todavía a refrenarte en nombre de la lógica. Probablemente hacía tiempo que no escuchabas una voz así y que no te recorría el cuerpo un impulso semejante, así que es prudente que te tomes unos instantes para reconocer que provienen del centro mismo de tu ser. Estás tan acostumbrado a seguir otras voces… las del deber, las del orden, las del supuesto destino. Y cuando sentiste vibrar ese cosquilleo en tu interior te pareció tan extraño, tan desconocido, que te costó asimilar que era tu propia voz. Lo supiste cuando viste ese brillo en tus ojos al mirarte en el espejo. Cuando te sorprendiste sonriendo sin aparente razón y tu estómago experimentó las mareas que provoca la luna cuando se acerca a la Tierra. Cuando descubriste que, aunque tenías los pies en el suelo, estabas volando…

  • Cuentos Cortos

    El fantasma

    El fantasma aterrizó en la nube de forma suave y acompasada. Hacía sólo instantes había abandonado la vida terrenal y estaba ansioso por saber si sería admitido en el Cielo. Creía haber hecho las cosas como Dios manda, por lo que su entrada al paraíso era inminente. Pero era el momento de rendir cuentas, y eso lo ponía un tanto nervioso. Avanzó casi deslizándose hacia el escritorio del ángel de turno, quien parecía muy atareado ordenando unos papeles.

    — Disculpe — interrumpió el fantasma — Acabo de morir y me han enviado a esta… oficina.

    — Oh, sí, ¡bienvenido! — el ángel se incorporó y cortésmente le señaló la silla para visitantes — Tome asiento, por favor.

    — Gracias… Usted dirá.

    — Sí… A ver… Comencemos con una breve reseña acerca de su vida terrenal.

    — Bueno… creo haber sido un hombre de bien y de familia, señor Ángel. Siempre antepuse mis responsabilidades a cualquier otra cuestión. Mi ley de vida ha sido cumplir con ellas. Por eso es que desde muy joven trabajé duro para labrarme un futuro. He hecho toda clase de sacrificios en pos del bienestar de mis seres queridos. El tiempo que compartía con ellos era poco, pero era necesario para asegurar su porvenir. Siempre respeté la moral y las normas, y eso es lo mejor que he transmitido a mis hijos. He vencido mis pasiones y algunas tentaciones. Me he esforzado en mantener mi matrimonio a lo largo de los años y he sabido cumplir el rol de un buen esposo. También he sido un buen hijo, supe acatar las órdenes de mis padres y les he respetado hasta su último suspiro. Creo que he hecho todo lo posible por hacer felices a las personas que me rodearon… — El fantasma interrumpió su discurso al observar que el ángel lo miraba por encima de sus gafas, arrugando sus labios en una mueca dubitativa. — ¿Algún problema, señor Ángel? — preguntó, preocupado.

  • Cuentos Cortos

    Hey, Príncipe Azul

    «Estimado Príncipe Azul, para cuando leas esta nota ya no estaré aquí. He decidido abandonar la torre en la que, encerrada tantos años, te esperé sin que llegaras. Y, para ser sincera, no deseo que la mitad de mi vida transcurra aquí. Siendo niña mis padres me confinaron a estas cuatro paredes creyendo que era lo mejor para mí, y tal vez lo haya sido… no dudo de sus nobles intenciones. De otro modo siempre hubiera sido una tibia princesita que teme a todo en la vida, complaciente y servicial pero cobarde e infeliz. En cambio, aquí he aprendido mucho y me he forjado un carácter, pero sobre todo he fortalecido mi alma. Y aunque agradezco a mis padres por ello, ya es hora de salir de aquí. Lo siento, no habrá ninguna princesa esperándote cuando escales a lo alto de la torre.

    Tranquilo, ya maté al dragón. No fue nada fácil, de esto sabrás mucho ya que eres un valiente guerrero. Pero… a que no sabes? Descubrí que yo también puedo serlo.

  • Por qué no?
    Cuestiones

    Por qué no?

    Mi amigo me preguntó (en realidad, se preguntó a sí mismo) por qué su trabajo lo empuja a descuidar otros ámbitos de su vida. Y esta es una cuestión que, en mayor o menor medida, nos suele afectar a muchos en algún momento de nuestra existencia, cuando cierta esfera de nuestra cotidianeidad nos acapara una mayor concentración de atención y de energía que otras. Por ejemplo, puede ser también que te suceda que el ser mamá o papá implique en tu vida descuidar tu relación de pareja. O que ser esposa devenga en no tener una vida profesional o laboral como te hubiera gustado desarrollar. O que la familia te lleve tanto tiempo que no haya lugar en tus prioridades para cumplir tus sueños personales. Hay quienes se abocan demasiado a una vida social como para dedicar un espacio íntimo al amor, y hay aquellos para quienes hacer realidad sus sueños y metas trae aparejado renunciar a una vida familiar. La cuestión es… ¿se puede tenerlo todo? La pregunta sería: ¿por qué no?