• Cuestiones

    Pandemia: el desafío de renacer

    «Una pandemia de tal magnitud como la que estamos atravesando saca a la luz lo mejor y lo peor de los individuos, y de la humanidad». He oído esta frase en varias ocasiones los últimos días, y creo que es bastante acertada. Lo peor de nosotros está más que a la vista. Que hemos maltratado al planeta, que la naturaleza se toma un respiro de las acciones nocivas del ser humano y que tenemos lo que merecemos, son moneda corriente en los comentarios en las redes sociales. Nuestro lado egoísta y destructivo ha sido jaqueado. Somos el virus que corroe a la Madre Tierra, y era de esperar el castigo ejemplar de quedarnos encerrados mientras la fauna libre corre por las ciudades. Hemos pecado de poder y soberbia, nos hemos creído dueños del mundo y quizás del tiempo. Y aquí estamos, presos en nuestras jaulas con el miedo contaminándonos la sangre mucho más que el virus los pulmones. Aquí estamos, sentados en el banquillo de los acusados, listos para ser juzgados por nuestras malas acciones, para ser reprendidos y condenados. Y por si acaso la muerte nos sorprendiera antes e impidiera la sentencia, nos adelantamos con los azotes de la culpa y el autocastigo, mientras repetimos como mantra que la humanidad es un desastre. Entonces vuelvo a la frase inicial y me pregunto: ¿dónde está lo mejor de nosotros?

  • Una red de amor
    Cuestiones

    Una red de amor

    Existe una red de amor invisible, casi imperceptible a los ojos cotidianos. Imagina las veredas de una gran ciudad, con cientos de personas de andar frenético que van a hacia algún lugar, apuradas por llegar. Imagina cuántos automóviles se trasladan en una gran avenida, en medio de bocinas que aturden y semáforos que estorban. Gente entrando y saliendo de oficinas, compradores compulsivos agotando sus tarjetas de crédito, niños reunidos en un aula aprendiendo a sumar y restar. Piensa ahora en la rutina de tu día… Quizás levantarte casi de madrugada para ir a tu trabajo, atender los reclamos de tus hijos, devorar las páginas de ese libro que debes aprender para rendir un examen, hacer las compras para la cena, visitar a la familia porque es domingo, pagar tus impuestos, chequear tu teléfono móvil, ir al gimnasio o a la clase de yoga, reunirte en un café con un amigo, comprar un regalo de cumpleaños… Uff… cuántas cosas puedes llegar a hacer en un mismo día, y cómo podrías con una agenda tan ajetreada percibir la red de amor de la que te hablo hoy. Pero sí, existe una red de amor que te sostiene y te involucra, que te reconoce y te nutre, y en esa red tú mismo sostienes, involucras, reconoces y nutres a otros.