• Cuentos Cortos

    El fantasma

    El fantasma aterrizó en la nube de forma suave y acompasada. Hacía sólo instantes había abandonado la vida terrenal y estaba ansioso por saber si sería admitido en el Cielo. Creía haber hecho las cosas como Dios manda, por lo que su entrada al paraíso era inminente. Pero era el momento de rendir cuentas, y eso lo ponía un tanto nervioso. Avanzó casi deslizándose hacia el escritorio del ángel de turno, quien parecía muy atareado ordenando unos papeles.

    — Disculpe — interrumpió el fantasma — Acabo de morir y me han enviado a esta… oficina.

    — Oh, sí, ¡bienvenido! — el ángel se incorporó y cortésmente le señaló la silla para visitantes — Tome asiento, por favor.

    — Gracias… Usted dirá.

    — Sí… A ver… Comencemos con una breve reseña acerca de su vida terrenal.

    — Bueno… creo haber sido un hombre de bien y de familia, señor Ángel. Siempre antepuse mis responsabilidades a cualquier otra cuestión. Mi ley de vida ha sido cumplir con ellas. Por eso es que desde muy joven trabajé duro para labrarme un futuro. He hecho toda clase de sacrificios en pos del bienestar de mis seres queridos. El tiempo que compartía con ellos era poco, pero era necesario para asegurar su porvenir. Siempre respeté la moral y las normas, y eso es lo mejor que he transmitido a mis hijos. He vencido mis pasiones y algunas tentaciones. Me he esforzado en mantener mi matrimonio a lo largo de los años y he sabido cumplir el rol de un buen esposo. También he sido un buen hijo, supe acatar las órdenes de mis padres y les he respetado hasta su último suspiro. Creo que he hecho todo lo posible por hacer felices a las personas que me rodearon… — El fantasma interrumpió su discurso al observar que el ángel lo miraba por encima de sus gafas, arrugando sus labios en una mueca dubitativa. — ¿Algún problema, señor Ángel? — preguntó, preocupado.

  • Por qué no?
    Cuestiones

    Por qué no?

    Mi amigo me preguntó (en realidad, se preguntó a sí mismo) por qué su trabajo lo empuja a descuidar otros ámbitos de su vida. Y esta es una cuestión que, en mayor o menor medida, nos suele afectar a muchos en algún momento de nuestra existencia, cuando cierta esfera de nuestra cotidianeidad nos acapara una mayor concentración de atención y de energía que otras. Por ejemplo, puede ser también que te suceda que el ser mamá o papá implique en tu vida descuidar tu relación de pareja. O que ser esposa devenga en no tener una vida profesional o laboral como te hubiera gustado desarrollar. O que la familia te lleve tanto tiempo que no haya lugar en tus prioridades para cumplir tus sueños personales. Hay quienes se abocan demasiado a una vida social como para dedicar un espacio íntimo al amor, y hay aquellos para quienes hacer realidad sus sueños y metas trae aparejado renunciar a una vida familiar. La cuestión es… ¿se puede tenerlo todo? La pregunta sería: ¿por qué no?

  • Sonreír
    Cuestiones

    La Chispa (Parte II): Cómo reconocerla.

    ¿Eres feliz, o sólo sonríes..? Me encontré una tarde con este interrogante en la pantalla de mi teléfono móvil, entre tantas frases con y sin sentido que se publican a diario en las redes sociales. Tremenda pregunta. Obliga a detenernos y escuchar qué tiene para decir el corazón. ¿Eres feliz… o sólo sonríes? ¿Cuántas almas cruzaste hoy en la calle o en la oficina que sólo sonríen? ¿Es, quizás, una de esas almas la que viste esta mañana frente al espejo? Probablemente. Y es que todos tenemos días en que sólo sonreímos, de lo contrario… no podríamos saber cuándo nos sentimos felices. La cuestión aquí se trata de cuántas mañanas de nuestras vidas llevamos puesta esa máscara agradable, cuántas tardes de nuestra existencia dibujamos en nuestro rostro una vacía expresión de satisfacción, cuántas noches de nuestra estancia en este mundo acumulamos fingiendo felicidad. Es tan delgada la línea que separa un camino de otro, que no nos damos cuenta en qué momento construimos este gran palacio que, muy en el fondo, no nos complace. Sólo basta mirar a tu alrededor. Hay cosas que no encajan. Tu empleo… te apasiona? Tu pareja… es amor de verdad? Tu familia… es la familia soñada? Tus amigos… te dan amistad real? Tus sueños… llegaste a cumplirlos?

    Una segunda pregunta interesante sería ¿por qué sólo sonreír, y no ser feliz? Y entonces abrimos un abanico de cuestiones.

  • Ser feliz
    Autores Invitados

    Meditación: una herramienta para la vida feliz. (por Mirna Tosto)

    Feliz??? Yo????? si tengo tantos problemas……

    Estamos acostumbrados, aquellos que trabajamos en terapias alternativas de manera seria y responsable, aquellos que hemos transitado por nuestras zonas más oscuras, a escuchar que la gente que se acerca no cree poder ser feliz con la realidad en que vive, que estos espacios son para personas elevadas, y tantas otras cosas más (excusas), que conocemos profundamente, porque también las hemos tenido!!!

    Por esto, y a partir del generoso pedido de mi amiga Anna, es que decido escribir este artículo, para desmitificar la meditación y otros espacios de búsqueda de crecimiento espiritual.

    Desde que comencé con el taller de meditación, espacio para el cual no creía estar totalmente preparada, pero que me sorprendió gratamente, he aprendido que los problemas que cargamos, generalmente, son bastante comunes a todos. Los miedos, las expectativas, las creencias, los mandatos familiares y/o sociales… Los que nos inducen a pensar cómo actuar, cómo deber ser, cómo cumplir las expectativas ajenas olvidándome de las propias… esto que, finalmente, nos lleva a la enfermedad.

    Es por esto y mucho más, que considero que la meditación es un espacio para todos, un espacio para conocernos y reconocernos, un espacio para recordar nuestros sueños y deseos, estos que suprimimos en pos de las “obligaciones”.

    A continuación responderé algunas de las preguntas que más frecuentemente aparecen en este espacio, desde mi humilde opinión.