Nos presentamos…

Horizonte
Fuente de la imagen: Pixabay

Hola mundo, esto es Almas Inquietas. Y detrás de Almas Inquietas estoy yo, quien les escribe, Anna Aguilar.  Les doy la bienvenida a un sitio donde no hallarán respuestas, pero sí preguntas que deseo golpeen las puertas de sus almas. Aquí no habrá recetas ni fórmulas mágicas sobre cómo vivir la vida, pero espero haya suficiente para despertar las ganas de crear su propia fórmula, irrepetible y maravillosa, que cada uno es capaz de engendrar cuando se encuentra con el poder propio entre las manos. Solemos andar algo dormidos por la vida, yo solía hacerlo, y a veces lo hago. Pero sé que no soy la única que ha sentido en su interior esa chispa que quiere encenderse, esa certeza de que hay algo más, aunque no sepamos dónde buscar.
Ese ruidito profundo y silencioso que a veces alza su voz tímidamente para decirnos al oído nuestro anhelo más guardado, pero que es tan susurro que enseguida lo perdemos de vista aunque miremos hacia todos lados. Se me ha escabullido tantas veces, que me ha costado trabajo encontrarlo y descubrir al fin qué es lo que tanto anhelaba. Nunca imaginé dónde lo hallaría y los caminos sinuosos que tendría que recorrer para lograrlo. Pero aquí está.
Por supuesto que no es algo fácil, y desde ya apelo a la valentía de sus almas para atravesar tormentas necesarias. Habrá que sacar del placard los trajes de guerreros, pero sobre todo un traje muy especial, el que usábamos de niños para soñar, para reír y para llorar. Habrá que abrir algunos sótanos y revisar qué viejas creencias tenemos archivadas allí, qué antiguos dolores, qué sueños truncados, qué estructuras obsoletas que ya pasaron su fecha de vencimiento. Habrá que asumir que estamos perdidos, y sólo así podremos emprender la búsqueda de nosotros mismos.
Digo que no hay recetas ni fórmulas mágicas, porque hay mil maneras de hacerlo. Cada alma sabrá por dónde, cuándo y cómo. Cada alma tendrá sus propias respuestas, aunque las preguntas sean similares para todos.
Almas Inquietas está pensado para eso, para preguntarnos, para cuestionar, para sembrar semillas de conciencia, para tambalear certezas que no son tan ciertas, para enfrentar los fantasmas que nos habitan, para hurgar en nuestro recóndito mundo interior. Cada chispa de duda que se encienda y cada rincón que se ilumine serán un triunfo, porque serán el comienzo de una batalla ya ganada. 

Cada verdad propia es absolutamente liberadora, y no hay atajos hacia la verdad, así que… allá vamos. 

 

Anna Aguilar

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